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13 avril 2009 1 13 /04 /avril /2009 12:44

CÍRCULOS DE PIEDRAS ( o BARATZE ) EN EL PAíS VASCO NORTE.

 

Ensayo de síntesis.

J. BLOT

 

RESUMEN

 

Los círculos de piedras hincadas son uno de los aspectos más originales de la montaña vasca. Parece que podrían estar relacionados con el rito de incineración protohistórico como “cenotafios” más que como verdaderas sepulturas. También, parecen estar vinculados con las actividades de pastoreo de montaña que hasta podrían haber sido al origen de esta nueva modalidad funeraria.

 

 

GENERALIDADES

 

Estos círculos de piedras de dimensiones modestas, llamados "cromlechs" son numerosos en algunos montes del País Vasco y contribuyen a su originalidad.( Blot J. 1993,a.).

Estudiaremos sus diversas arquitecturas así como sus relaciones con monumentos con los cuales están frecuentemente vinculados: Túmulos y Túmulos-cromlechs. Provocarán otras preguntas tales como sus posibles finalidades, quiénes fueron sus constructores, cuáles sus relaciones con los demás círculos pirenáicos....

 

Varios autores se han interesado por estos monumentos, entre los cuales están P. Dop, R. Gombault, G. Laplace, el Cdt Rocq, Ph. Veyrin, P. Boucher y Cl. Chauchat, sin olvidar el estudio de J.P. Mohen “La Edad de Hierro en Aquitania” (Mohen J. P. 1980) que pone en evidencia la originalidad de los grupos Pirenáicos, Landeses y Girondinos del Sur, así como su homogeneidad cultural correspondiente a la “Vasconia” de los historiadores y de los lingüistas. Pero, es a J. M. de Barandiarán a quien debemos lo esencial de nuestros conocimientos; en cierto modo, su libro “El Hombre prehistórico en el País Vasco”, (Barandiarán J. M. de, 1953) representa la síntesis de ellos.

 

 

Desde hace unos 30 años, andando más de 25 000 km , sobre las huellas de J.M.de Barandiarán, efectuamos una prospección tan completa como nos fue posible de las tres provincias del País Vasco Norte : Lapurdi, Benaparoa y Zuberoa (Blot J.1971; 1972, a; 1972, b; 1972, c; 1973, a; 1973, b; 1974; 1975, a; 1978, a; 1979, a). Excavaciones de salvamento y dataciones al C 14 nos han permitido un conocimiento mejorado de los "cromlechs", "túmulos-cromlechs", o “túmulos”, pero insistimos en el hecho de que esta experiencia, muy limitada, no tiene ninguna pretensión de generalizar (Blot J, 1989, a).

 

 

Sin embargo, tendremos en cuenta en nuestra reflexión no sólo Hegoalde sino también toda la región que se extiende del Garona al Ebro, con la cadena de los Pirineos en su centro, siendo considerada como "lugar y modo montañeses" con sus propias reglas de funcionamiento y de intercambios sin disociar la Edad de Bronce de la Edad de Hierro durante un largo período. En efecto, en más de un milenio y medio, los ritos engendrados por las culturas ambientes se mejoran, sin producir sacudidas y las arquitecturas funerarias se adaptan sin alteraciones fundamentales.

 

El relieve general del País Vasco presenta un conjunto de montañas de estructuras discontinuas, de altitudes moderadas, con accesos cómodos, separadas por anchas depresiones, frecuentemente fértiles, recorridas por ríos.

 

El clima atlántico, esencialmente templado, húmedo con nubosidades y lluvias abundantes, sufre variaciones según el relieve y los microclimas locales son numerosos.

 

 

A lo largo de los siglos, la actividad humana, esencialemente agropastoril, ha estado íntimamente vínculada con estas características geográficas y climáticas cuyos componentes fundamentales han cambiado poco. Esto nos sugiere la estabilidad de este modo de vida multimilenario hasta tiempos muy recientes.

 

 

“Cromlechs” o “Baratze” ?

 

 

En el País Vasco, los autores quedan de acuerdo para reconocer, bajo la denominación “cromlech”, un monumento circular, generalmente situado en altitud, cuyo diámetro mediano varia entre 4 y 7 m. Delimitado por una serie de piedras de volumen y de dimensiones a menudo modestas, se eleva habitualmente de la superficie del suelo de 0,30 a 0,50 m. Su vocación funeraria puede aceptarse como creíble.

 

 

 

El término de cromlech parece ser inadecuado para estos monumentos si consultamos por ejemplo la definición del diccionario de arqueología Larousse (1968) : "cromlech : monumento megalítico hecho de altas piedras erigidas sobre una línea circular". Convendremos que, en nuestras montañas, no son megalitos en el sentido etimológico del término. Además, como lo veremos, estos pequeños círculos de altitud parecen tener una vocación funeraria y estar en relación con una civilización pastoril. Por ese motivo, propondríamos "baratze", término bajo el cual lo designan, tradicionalmente, los pastores (Vegas Aramburu J.I., 1988 ; y como ya lo sugería T.A. Ruperez en 1976).

 

 

 

Actualmente, el "baratze" es también, un espacio cerrado, contiguo a la casa y dedicado al cultivo de flores ; sin embargo, está unido a una connotación ritual muy fuerte, ya que aún, hace poco, allí se enterraban a los niños muertos sin bautizo. Esta denominación tradicional, que reune en un solo vocablo los conceptos de cercado y de sepultura, nos ha parecido adaptada perfectamente a nuestros círculos de montaña. Por esa razón, en las líneas siguientes y en lo sucesivo, utilizaremos el término de "baratze" (1) en lugar de "cromlech".

 

 

El contexto del estudio se complica por la presencia, en el País Vasco, en las mismas alturas que los baratze y en los mismos sitios, de túmulos y sobre todo de túmulos rodeados de una corona de piedras que se podrían denominar "túmulos-baratze".

 

 

En efecto, ocurre que el área delimitada por un círculo de piedras puede estar al nivel del suelo o que tenga claramente los modales de un túmulo. En este último caso, con J.I.Vegas Aramburu, es de manera totalmente arbitraria como resolvimos, a 0,30 m, el límite entre un baratze sobrealzado simplemente y un túmulo-baratze. Los resultados de las excavaciones dan que pensar si esta distinción, al principio puramente morfológica, no corresponde a una diferencia de fondo. Sin embargo, traduce la existencia de matizaciones francamente afirmadas en la práctica del rito funerario.

 

 

Así, el término de "túmulo-baratze" puede ser sustituido por "baratze tumulario" que subraya mejor el parentesco entre los círculos simples y los que rodean un montículo.

 

 

 

LOS BARATZE

 

Actualmente en el País Vasco Norte, contamos un total de 216 baratze, 61 baratze-tumularios y 213 túmulos. Entre estos monumentos, 36 fueron excavados y se reparten como sigue :

 

- 19 círculos de piedras entre los cuales 17 son verdaderos baratze.

 

- 9 túmulos con corona de piedras entre los cuales 8 son baratze-tumularios verdaderos y 8 túmulos. Esta escasez de elementos excavados debe incitarnos a una gran prudencia en cuanto a las deducciones o las conclusiones que se puedan sacar.

 

En el País Vasco Sur, se ha identificado una gran cantidad de baratze o baratze-tumularios, puesto que se cuentan 460 en la provincia de Navarra, 133 en Gipuzkoa, pero solamente 7 en Bizkaia y 2 o 3 en Araba. Sólo, una escasa cantidad fue excavada : 6 círculos de piedras entre los cuales 5 son baratze, 1 es baratze-tumulario, más un túmulo (Altuna J. y Areso P., 1977 ; Vegas Aramburu, 1981 ; Peñalver X., 1987). Dos dataciones al C 14 fueron obtenidas.

 

Hemos procedido a dos categorías de estudios estadísticos :

 

- un estudio sobre las características generales de los monumentos del País Vasco Norte, independientemente de toda excavación (diámetros, repartición en altitud, según los sitios, etc...)

- un estudio sobre los resultados de las excavaciones, en el cual, por su similitud con los nuestros, fueron incluidos los 8 monumentos estudiados allende el Bidasoa..

 

La corona periférica de piedras.

 

El diámetro de estos monumentos es muy variable, el 41 % de ellos siendo de entre 4 y 7m. Algunos pueden alcanzar 10 m y más, pero es excepcional ; otros miden de 1 m a 1,5m pero son muy escasos. Algunas veces, el círculo puede ser aproximativo y un trazado, más o menos ovoide, no es cosa rara : cerca del 28 % de los casos excavados tenían un gran eje con orientación noreste - suroeste.

Por fin, existen círculos tangentes a otros o secantes, con deformación o ruptura de uno de los dos círculos (el 28 % de los casos excavados) ; entonces, es fácil, después de la excavación, determinar la anterioridad de uno respecto al otro.

Antes de la excavación, la cantitad de piedras visibles es muy variable (el 50 % de los monumentos tienen de 5 a 12 piedras). Del mismo modo, la dimensión puede ir de algunos centímetros hasta un metro más arriba del suelo. Después de la excavación, el aspecto es frecuentemente diferente; la cantidad de piedras puede encontrarse singularmente aumentada y 1a corona periférica puede estar mucho más poblada de elementos que no aparecían, antes de las obras. Este hecho nos retrotrae a 1a época de 1a construcción, momento durante el cual los elementos de dimensiones más modestas pudieron ser escondidos debajo de la tierra de cubierta : Apatesaro 1, (Blot J.,1984, a) ; pero, la razón más frecuente podría ser el fenómeno aluvial que se observa, por ejemplo, en un puerto : los chorreos, llegados de los altos que lo rodean, pueden contribuir a cubrir casi enteramente un sitio arqueológico concebido inicialmente para que fuera visible.

A veces, ocurre que uno de los testigos del círculo se diferencia claramente de los otros por su tamaño; sin embargo, este monolito sobresaliente no tiene ninguna significación bien definida ya que su posición, en el círculo, fue observada 2 veces al norte, 2 veces al noroeste, 1 vez al sureste, 1 vez al suroeste y 1 vez al este.

 

La esencia geológica de los testigos suele ser muy variable pero, por regla general, es parte del entorno inmediato. Es totalmente excepcional encontrar materiales traídos de un lugar alejado ( sólo en un caso de nuestras excavaciones).

Se utilizan esencialmente losas originarias de los filones de asperón triásico, abundante en la región, o bloques calcáreos, de pudinga o de cuarcita.

 

Las arquitecturas realizadas de losas suelen ser siempre más estéticas que las de bloques y, a veces, hasta muy sofisticadas. A pesar de ser él que más antiguamente se construyó, el baratze Meatse 8 (Blot J. 1995) ofrece el ejemplo más demostrativo : la corona exterior de 4,30 m de diámetro está formada de una serie de losas plantadas de canto, siguiendo el eje de los radios del círculo, rellenados a intervalos regulares por lositas depositadas horizontalmente. También, las losas pueden estar hincadas en posición tangencial por causa del trazado del círculo, es el caso más frecuente (Apatesaro 1). En el 33 % de los casos, algunas losas han podido ser sumariamente regularizadas, pulidas.

Las estructuras realizadas de bloques son más groseras, como Hegieder 7, (Blot.J, 1994), pero, sin embargo, la búsqueda estética suele ser evidente (Meatse 5).

 

Es frecuente que los elementos componentes del círculo periférico visible estén doblados en un segundo círculo, concéntrico e interno al precedente, cuyos elementos, de estatura mucho más modesta, son a menudo invisibles antes de la excavación. (Apatesaro1).

 

El ajuste de la corona periférica de piedras (única o doble) siempre está precedido del decapado del suelo del área correspondiente al futuro monumento. Este decapado puede limitarse a la capa del mantillo superficial, pero, a menudo, está hecho hasta llegar al primer estrato resistente del terreno, o a falta, hasta 0,30 m o 0,50 m de profundidad. Entonces, los testigos suelen estar depositados al nivel alcanzado y se apoyan en los bordes del hoyo: Errozate 2, (Blot J.,1977,a). A este decapado global, puede añadirse la confección de una trinchera circular en donde los elementos periféricos tendrán mejor asiento : Apatesaro1, Okabe 6, (Blot J.,1977,a).

 

Los elementos más importantes, más visibles del círculo externo (losas o bloques) casi nunca tienen piedras de estabilización (el 22 % de los casos), lo que podría explicar la frecuencia con la cual los hemos encontrado inclinados hacia el interior o el exterior del monumento. Dos veces (Apatesaro 1bis, y Okabe 6), hemos observado la existencia de una capa de arcilla añadida, extraída en los alrededores contiguos y depositada en el área limpiada.

 

De manera más general, parece evidente que, aunque realizaron con mucho cuidado los monumentos, los constructores nunca buscaron la ejecución de un trabajo monumental, ni siquiera quisieron "cerrar" un recinto. Simbólicamente, señalaron un lugar y delimitaron un área; los detalles arquitectónicos revelan numerosos actos simbólicos cuya significación nos escapa totalmente. Pasa igual con la estructura central.

Finalmente, no hemos percibido una evolución particular de los estilos arquitecturales de estos círculos de piedras, a lo largo de los siglos.

 

La estructura central

Para nosotros, representa la clave del monumento pues es lo que le confiere toda su significación. En general, recibe el depósito ritual que suele ser a menudo bastante modesto.

 

Se pueden hallar numerosas modalidades :

 

En el 28 % de los casos, existe un pequeño arcón, hecho de bloques o de lositas. Más o menos rectangulares y provistos de cubierta, los arcones de losas resultan ser las estructuras más espectaculares (Meatse 8). Algunas veces, la elaboración del receptáculo se realizó con sumo cuidado depositando piedrezuelas de calce dispuestas bajo la cubierta para asegurar mejor estanquidad sobre los soportes; los bordes suelen estar unidos y presentan, a menudo, señales de haber sido pulidos. Tampoco resulta extraño encontrar otras losas apoyadas en el arcón central, más por motivos estéticos y/o rituales que por mecánica de sujeción (Meatse 8).

 

 

 

El estudio del conjunto de estas estructuras centrales, sin considerar su tipo, no ha ofrecido una orientación privilegiada.

 

En los cincos baratze excavados en el País Vasco Sur, el depósito ritual fue realizado en el centro del monumento, directamente sobre tierra firme, sin ninguna estructura receptora; no obstante, de esta modalidad no se puede concluir una regla general.

 

A diferencia del Bearne y de otras zonas donde son frecuentes, nunca se ha hallado una urna funeraria con función de osario. Esta ausencia es una de las características de nuestros monumentos.

 

En un capítulo posterior examinaremos los diversos depósitos rituales efectuados en los baratze. Las modalidades son similares para los baratze-tumularios que para los túmulos y los trataremos en un estudio global.

 

Los cuadros recapitulativos de las dataciones obtenidas en el País Vasco Norte muestran que la construcción de los baratze parece haber comenzado desde el Bronce medio / final y haber perdurado hasta el fin de la Segunda Edad de Hierro. Desde el comienzo, la arquitectura estuvo perfectamente lograda (Meatse 8) y, tal y como lo hemos subrayado, no parece que haya habido evolución ni degeneración de los estilos, al contrario,ha existido una estabilidad muy importante aunque con variantes, dado que no existen dos monumentos idénticos. Según nuestros actuales conocimientos, toda "tipocronologia" en la arquitectura de los baratze parece carecer de fundamento.

 

COMPARACIÓN CON LOS DEMÁS MONUMENTOS

 

 

 

Los resultatos obtenidos en las excavaciones confirman el juicio de Mohen (1980) quien estimaba que los baratze, los baratze-tumularios y los túmulos no eran, probablemente, más que “matizaciones,sin duda complejas, de un mismo modo funerario”.

 

 

.Por falta de losas, se utilizaran bloques de pudinga o de cuarcita, consiguiendo entonces estructuras centrales más groseras pero, sin embargo, bastante elaboradas : pequeños círculos de piedras de un metro de diámetro, dispuestos en el suelo decapado (Apatesaro 1), pequeña cista en forma de U (Mehatze 5), (Blot J. 1978,b) o montículos pedrogosos en domo de 0,80 a un metro de diámetro (Okabe 6, Apatesaro 1 bis). En el centro del monumento no se suele encontrar más que una piedra única, bajo la cual se halla el depósito. A veces, aparece otra simétricamente colocada bajo la anterior (Errozate 2).

Los baratze-tumularios.

 

Los hemos definido como túmulos rodeados por una corona de piedras bien visibles. La mediana de los diámetros es ligeramente superior a la de los baratze, siendo de entre 6 y 7 m, en lugar de entre 4 y 5 m.

 

Su altura, superior a 0,30 m y sin exceder 0,70 m, resulta modesta. Exceptuando dos casos (Pittare y Mendittipi),están casi siempre constituidos de tierra a diferencia de los túmulos excavados que están todos hechos de piedras,tal y como lo veremos.

 

En lo que a la corona de piedras se refiere, las observaciones hechas para los baratze continuan siendo aquí válidas. Se observa un decapado del suelo sobre la totalidad del área prevista para el monumento y la excavación eventual de una trinchera periférica en el 44 % de los casos.

 

En tres casos se ha extraído una importante capa de arcilla : Ugatze (Blot J., 1975,b); Zaho (Blot J., 1986) y Bixustia (Blot J., 1976).

 

Tanto la cantidad y dimensión de las piedras de las coronas periféricas como su especie geológica y el cuidado que tuvieron en las construcciones, no varian en nada repecto a lo observado en los baratze. La existencia de un círculo interno y tangente al precedente es constante. En muchos casos faltan las piedras de estabilización en la base de los testigos por lo que se resiente la solidez de la estructura. Se ha encontrado una única vez un círculo intermedio, situado entre la corona periférica y la estructura central (Zaho 2. Si, como para los baratze, el círculo periférico tiene muy probablemente una finalidad ritual, parece que también en el 44 % de los casos se le puede atribuir la función de contención para el túmulo, función particularmente clara en el caso del imponente montón de cascajo de Pittare (Blot J.,1978, c).

 

Las estructuras centrales son iguales a las de los baratze ; pequeñas arcas de losas en Meatse 5, en Millagate 4 (Blot J., 1988, a), pequeño círculo de piedras en Millagate 5 (Blot J., 1987), pequeña cista de bloques en Zaho 2 , domo de piedras en Ugatze, una sola losa central en Mendittipi y finalmente, en el baratze-tumulario de Pittare, el depósito de carbónes de leña fue realizado en el centro y sobre el propio suelo.

 

La notable estabilidad de las arquitecturas a través del tiempo, ya observado en los baratze, se encuentra nuevamente aqui. Los baratze-tumularios perduran hasta el fin de la Segundad Edad de Hierro. En esta fracción de tiempo, ninguna “tipocronologia”se destaca. Por todas estas similitudes con los baratze y con el objeto de subrayar mejor su parentesco, preferimos utilizar el término “ baratze-tumulario” en lugar de “túmulo-baratze”.

Los túmulos.

 

 

Representan la tercera categoría de monumentos susceptibles de ser encontrados en los mismos lugares que los precedentes con, aparentemente, las mismas funciones en época similar.

 

La diferencia reside en la ausencia de la corona de piedras; su diámetro medio oscila entre 4 y 5 metros y su altura entre 0,30 y 0,90 m. Otra diferencia los opone, esta vez, a los baratze-tumularios : están todos constituidos por amontonamientos de piedras contrariamente a los demás que, casi siempre, están formados de tierra.

 

Como para los monumentos descritos anteriormente, los constructores procedieron sistemáticamente a un decapado del suelo, limitándose, al parecer, únicamente a la capa del mantillo (quizás, porque no necesitaban asegurar la estabilidad de una corona periférica). Existe un caso en el cual una capa espesa de arcilla extraída ha sido dispuesta en el área decapada : Zuhamendi 3 (Blot J., 1976).

 

Los bloques de los túmulos no parecen haber sufrido el menor pulimento y en general, su elección y su disposición aparentan ser totalmente anárquicas : Irau 4 (Blot J., 1989,b) ; Apatesaro 5 (Blot J.,1988, b) .

 

En ciertas ocasiones, los bloques fueron colocados con mucho gusto como se nota en la zona central de Zuhamendi 3. lo sugieren la periferia formada de 2 o 3 cimientos de bloques de piedras asi como el amontonamiento que rodea la pequeña arca central de Apatesaro 6 ( Blot J. 1992). La verdadera corona de piedras periféricas dispuestas de plano, debajo del montón pedregoso de recubrimiento en Apatesaro 4 (Blot J.,1984 b) lo comprueba.

 

Exceptuando el único caso donde el depósito de carbones de leña se ha efectuado en el propio suelo entre dos piedras toscas (Apatesaro 5), se ha adoptado la pequeña arca central de losas hincadas (Apatesaro 4) o el sistema de bloques asentados (Apatesaro 6) ; ¿ no cabe duda de que es ésta la única estructura que queda bien individualizada y bien visible debajo del amontonamiento de cascajo ?

 

Entre los 213 túmulos de nuestro inventario, existe la probabilidad de que para algunos se trate de túmulos de inhumación. Es el caso de uno de los ochos túmulos que excavamos : Urdanarre N1 (Blot J., 1993,b). Su diámetro de 12 metros lo distinguía de los otros siete monumentos y de la media general de entre 8 a 9 metros observada para los túmulos.

 

Les túmulos dolménicos, de dimensiones similares, son más fáciles de identificar, con sus cámaras sepulcrales megalíticas bien visibles que fueron objeto de excavaciones clandestinas por parte de buscadores de tesoros de todas las épocas. Teniendo en cuenta la antigüedad del rito tumulario en general, no debe de extrañar que esta estructura haya sido la de más alta datación en lo que al rito de incineración se refiere, de entre el cuadro de monumentos aquí estudiados. Fue en el calcolítico cuando se construyó el túmulo Irau 4, (Blot J.,1989,b).

 

 

EL CONTENIDO DE ESTOS MONUMENTOS

 

Los numerosos puntos comunes de los tres tipos de monumentos descritos son aún más evidentes al nivel del estudio de los depósitos efectuados.

 

 

Los depósitos de carbones de leña

 

Su presencia es casi constante aunque las cantidades son muy variables : desde la modesta pulgarada, al puñado lleno. Pueden estar depositados en la estructura central (en el 72% de los baratze, en el 77 % de los baratze-tumularios y en el 67 % de los túmulos.); en esta circunstancia pueden llenar enteramente esta estructura (en el caso de Apatesaro 1 todo el círculo central) o simplemente una parte bien definida del receptáculo mientras el resto está cuidadosamente rellenado de piedrezuelas o tierra (arcas del baratze Meatse 8, del baratze-tumulario Zaho 2, del túmulo de Apatesaro 6). La estructura central puede también quedar virgen de todo depósito cuando éste se realiza apoyado en ella pero hacia el exterior (Irau 4).

En la mayoría de los casos, al depósito central se le añaden depósitos anexos que pueden discurrir en la zona intermedia entre la periferia y la estructura central (baratze Apatesaro1) o entre los testigos del perístole (baratze Meatse 1, baratze-tumulario Bixustia). Finalmente, se ha observado un semillo regular de carbones de leña, tanto en la base del monumento al nivel de la zona decapada (baratze Okabe 6) como repartido en el volumen de éste (baratze Meatse 8, baratze-tumulario Bixustia). Conviene subrayar desde este punto, que hemos notado algunas trazas de rubefación de la arcilla subyacente a ciertos depósitos de carbones de leña, asunto este que sugiere que fueron distribuídos cuando eran brasas extraídas de algún hogar muy cercano (Okabe 6, Millagate 4 y 5). Asimismo, algunas veces, se hallaron fragmentos de arcilla rubefacta mezclados con los carbones de leña recogidos. Al contrario, ninguna traza de ustrinum fue constatada en el interior de los mismos monumentos.

 

 

Los depósitos de osamenta calcinada

 

Sólo se han encontrado de manera excepcional y en cantidad ínfima. Citemos algunos finos fragmentos de costillas mezclados en el depósito de carbones de leña del baratze Errozate 2 ; otros fragmentos óseos más numerosos en el centro de los baratze Oyanleku 1 y Oyanleku 2, provincia de Gipuzkoa (Altuna J.,1977); unos escasos fragmentos entre los carbones de leña del círculo central del baratze-tumulario Millagate 5 y otros en él de Mendiluze, provincia de Araba, (Vegas Aramburu J.I., 1984). No se han hallado más restos de este tipo en los ocho túmulos excavados.

 

Existe, sin embargo, una excepción muy importante : el conjunto de huesos calcinados del arca central del baratze-tumulario Millagate 4 con un peso aproximado de 1,700 kgs. El estudio antropológico efectuado por el Profesor H.Duday (Laboratorio de Antropología de la Universidad de Burdeos I) ha revelado que se trataba de un individuo único, robusto, de edad madura y cuyos elementos óseos estaban todos representados. Por algunos motivos que escapan a la evidencia, en este caso los constructores del monumento recogieron con más cuidado que él de costumbre, la osamenta calcinada del difunto, aunque, por otro lado, la arquitectura no se diferencia en nada de los demás monumentos estudiados hasta ahora.

 

 

El ajuar

 

 

El ajuar es casi tan escaso como los depósitos de huesos.

 

 

La cerámica.

 

 

Sólo se presenta en un único baratze, en Apatesaro 1 bis, en forma de un fondo de vaso liso de 11 cm de diámetro con comienzo de panza bastante pronunciado. Las roturas son antiguas y faltan las demás partes. Este fragmento fue dispuesto en el centro del monumento, debajo de una pequeña cúpula pedregosa, junto a un montón de carbones de leña, sin ningún resto óseo.

 

- Del mismo modo, un único baratze-tumulario presentaba cerámica : él de Bixustia. El resto cerámico fue depositado en pleno suelo, en el centro del túmulo, sobre la capa de arcilla extraída. Se trataba de una urna cerrada por un plato que en su interior contenía uno o varios vasos pequeños. El estado incompleto de la urna y de los vasos pequeños dificulta el reconocimineto de su función real, dado que no existe ningún resto de hueso o de carbones de leñas en su interior, aunque algunos restos de carbones aparecieron diseminados sobre el suelo decapado, bajo la capa de arcilla hasta allí transportada. la urna pertenece a la variedad 16D, presente en Ayer, en el segundo período del “período II” de Mohen. El plato-cubierta es la variedad 1a ; el o los vasos pequeños no han podido ser reconstituídos.

 

- En la provincia de Araba, el baratze-tumulario de Mendiluze presentaba una veintena de fragmentos desparramados. En definitiva, ningún túmulo contenía cerámica.

 

 

 

Los objetos de metal

 

 

También éstos son poquísimos. Recordaremos, en el baratze Errozate 4, la asociación de un fragmento de lámina (cortante y perteneciente a un cuchillo o puñal), con un fragmento de herrete cónico de talón de lanza, ambos de hierro ; estos dos elementos estaban pegados entre sí con un cemento “silicoferroso” y habían sufrido la acción del fuego. El baratze Oyanleku1 (provincia de Gipuzkoa) ha aportado un botón y un pequeño anillo de bronce.

 

 

En lo que se refiere a los baratze-tumularios, se encontraron algunos restos de objetos de hierro en él de Mendiluze (Araba) y, sobre todo, es de mencionar la punta de lanza o de dardo encontrada en Zaho 2 en forma de hoja de laurel y que sufrió muchísimo la acción del fuego. Su tipología está en consonancia con la datación C14 calibrada (-995, -497) de los carbones de leña recogidos en la cista central.

 

 

Las piezas líticas.

 

Generalmente, se hallan astillas, pequeñas láminas o raspadores de sílex diseminados en el monumento. No se destaca ninguna pieza característica. Una vez, se encontró una punta de flecha de sílex con aletas y pedúnculo en el baratze-tumulario de Mendittipi. Podemos preguntarnos en que circunstancias se depositaron estos elementos en los túmulos: ¿Anteriormente a la creación del monumento?, ¿Con fines rituales (conservación ritual de una antigua tradición técnica)? o ¿para qué se utilizaban en la vida corriente?. La regularidad de la presencia de estas piezas, en Bearne por ejemplo, deja suponer que se trata de una acción voluntaria. Así, la gran cantidad de astillas encontrada en el túmulo T1 de Pau (Blanc Cl.,1989) sugiere que se hubiera podido cortar sílex o cuarcita en el sitio, durante el ritual funerario .

 

 

Considerando estos actos simbólicos, no podemos terminar sin mencionar la presencia de pequeños guijarros redondos como huevos de paloma (procedientes de los bloques de pudinga) depositados intencionalmente a la base o sobre testigos de la corona periférica : baratze Errozate 2, 3 y 4, Meatse 1, Oyanleku 1 ; baratze-tumulario Bixustia, Mendittipi, Ugatze, Millagate 4. Es interesante notar que el concepto de huevo está frecuentemente vinculado al concepto de nacimiento..... o resurrección. Tambien, es notable este hecho : debajo de la capa del humus actual, se hallan muchas piedrezuelas diseminadas.¿Corresponden a un disparo ritual sobre el monumento al final de la ceremonia ?, ¿ Eran un último adiós de los participantes ?( baratze Okabe 6, baratze-tumulario Ugatze).

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Published by Dr Jacques Blot - dans Article Doc Publication
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