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13 avril 2009 1 13 /04 /avril /2009 12:37

ASOCIACIÓN Y REPARTO DE ESTOS MONUMENTOS

 

 

Las asociaciones de monumentos, sin distinción de categoría y la similitud de su reparto en los montes subrayan los vínculos que los unen.

 

 

 

 

Asociaciones de monumentos entre sí.

 

Frecuentemente, apartados o en grupos de 2 o 3 se encuentran los baratze. Algunas veces, componen conjuntos de 4, 5, 6 elementos y verdaderas necrópolis. Las mayores agrupaciones quedan contadas. Los baratze-tumularios y los túmulos pueden estar apartados o agrupados por 2 o 3 ( nunca más de 5).

 

 

 

En el estudio de las necrópolis, evocaremos las normas que pudieron regir estos agrupamientos de monumentos .

 

 

 

 

Reparto según las tres provincias del País Vasco norte.

 

 

Según las provincias, cada tipo de monumentos se reparte diferentemente.

Comprobamos que los baratze, presentes en (L) Lapurdi (el 28 %), predominan en (BN) Benaparoa (el 66 %) y son casi inexistentes en (S) Zuberoa (el 6 %).

Los baratze-tumularios se hallan en las tres provincias, pero, como los baratze, predominan en Benaparoa (L : el 18 % - BN :el 55 % - S :el 27 %).

Los túmulos numerosos en Benaparoa y Zuberoa quedan apocados en Lapurdi (L : el 22 % - BN : el 40 % - S : el 38 %).

 

 

 

Reparto según la altitud.

 

 

- Generalmente, los baratze se situan en los pastos de verano; sus altitudes van elevándose, caminando hacia al Este. En altitud, los baratze son más numerosos que los dolmenes : eso podría explicarse por el aumento de la importancia de los rebaños y la necesidad de nuevos pastos.

 

- Los baratze-tumularios se situan casi en las mismas alturas que los baratze.Un poco más abajo, algunos baratze-tumularios se reparten como los túmulos, juntandose con ellos. Mucho más abajo los túmulos predominan.

 

 

 

Reparto según el tipo de relieve

 

 

Caso de los monumentos vacíos.

 

Caso de los demás monumentos

 

 

La práctica de la incineración

 

 

Considerando la cantidad de vestigios conocidos hasta hoy en día y los desaparecidos entretiempo, cabe evidente que no se edificó un monumento para cada difunto en el monte. Los resultados de estudios osteológicos en Millagate 4 y la ausencia de rastro arqueológico de reempleo de estos monumentos sugieren que las construcciones de montaña concernían funerales más individuales que colectivos. También, probablemente, otras modalidades funerarias se practicaron.

 

 

Algunas incineraciones pudieron ser efectuadas en grutas. Quizás, como lo sugieren los estudios de Ebrard D.(Ebrard D.,1993), los restos de incineración pudieron estar dispuestos en dolmenes. En los pastos de la sierra de Aralar (donde faltan los monumentos de incineración), Alustiza Mujica supone que se enterraron los restos de incineración en dolmenes erigidos anteriormente. También, otras modalidades pueden ser consideradas aunque no quede ningún rastro : dispersión de osamenta calcinada, exposición de cadáveres a los buitres, etc...

 

Durante más de un milenio y medio, se practicará un rito de incineración con variantes de expresión. Trataremos de poner en evidencia algunos de los rasgos fundamentales gracias a los resultados de las excavaciones. Lo que sigue está propuesto con gran prudencia, puesto que, además de que la colección de datos nunca está agotada, la dificultad esencial reside en el hecho que los elementos en nuestra posesión no son más que el resultado de actos. Sólo, vemos la traducción material del rito, pero el pensamiento que subtiende en estos actos queda totalmente desconocido.

 

Con la cremación del cadáver o con una tumba reducida respecto al gran tamaño del dolmen, la incineración parece dar menos importancia al aspecto material de la muerte. Todo se vuelve símbolo. Pueda que el círculo materialice un cercado sagrado que protege a los muertos del mundo de los vivos y éstos de la influencia nefasta de los difuntos. El círculo puede también designar un área ritual compleja donde cada detalle es muy importante para los constructores, tanto como la presencia de la más modesta ofrenda.

 

Decididas las normas de construcción del monumento, la elección del sitio no era casualidad pero obedecía a criterios evidentes (pastos elevados, puertos, crestas,etc...).

- La cremación no se efectuaba en el monumento sino en su cercanía. No hay indices de incineración al interior de los monumentos. Sólo quedan pequeños rastros de arcilla rubefacta, bajo los carbones de leña extraídos en estado de brasa.

 

- La construcción de la hoguera recorría a especies cercanas del sitio muy probablemente, quizás con una preferencia "ritual". Las ocho análisis antracológicas efectuadas revelaron una vez fresno, otra vez haya y seis veces roble de hoja caduca que crecía debajo del hayal, en aquellas épocas.

 

 

- ¿ Qué existía, una verdadera incineración o una simple cremación como en Millagate 4 ?. Es posible que se hayan practicado las dos, ya que se observan todos los estados intermediarios. Por lo que toca a la elección del tipo de monumento, ignoramos totalmente los criterios. Podemos comprobar la coexistencia de estructuras diferentes, aúnque son contemporáneas, en una misma necrópolis. Decididos el tipo de monumento y sus dimensiones, se efectuaba un decapado sistemático del suelo, más o menos en profundidad en el área correspondiente a la futura construcción. Una trinchera periférica podía ser cavada para asentar los elementos de la corona. En algunos casos, pusieron una capa de arcilla plástica, extraída de los alrededores, sobre el suelo decapado.

 

 

- Las modalidades arquitecturales de las coronas de piedras, como las de las estructuras centrales eran múltiples. Se utilizaron piedras de la cercanía, a menudo con un gran cuidado que contrasta con la escasez de los depósitos efectuados después. En efecto, si las extracciones de carbones de leña en la hoguera fueron casi constantes, sus cantidades, así como los lugares de sus depósitos en los monumentos eran variables.

 

- En cuanto a la osamenta calcinada, su colección no parece haber sido ni obligatoria ni sistemática y los pocos fragmentos recogidos, aquí o allà, parecen ser más debidos al azar que a una voluntad firme.

 

En el caso único de Millagate 4, con una tumba muy cuidada y una colección minuciosa y completa de osamenta, nos encontramos sin duda frente a la sepultura de un notable (?) que benefició de un sitio sobresaliente, frente al pico de Orhy.

 

 

- También, las ofrendas son tan simbólicas como los carbones de leña y la osamenta que sean fragmentos de cerámica "el pequeño fragmento se substituye a la cosa entera" (Mohen J.P.,1980), objetos de hierro pasados al fuego, pequeñas herramientas de sílex o aún pequeños guijarros redondos ...

 

 

Esta escasez de ajuar en nuestros monumentos de montaña vasca contrasta con la riqueza de las regiones vecinas (Bearne, par ejemplo). Podemos intentar explicarlo por la pobreza de estas gentes que vivián en verano, lejos de las habitaciones de llanura. Debían recuperar todo lo que aún podía ser utilizado, o quizás el rito o las condiciones sociales del difunto no exigían este tipo de ofrenda ...También, se puede considerar que la noción de riqueza, de valor, vinculada con los objetos ha podido relevar de criterios muy diferentes de los nuestros.

 

- Después, el conjunto estaba cubierto de tierra (o de piedras) y la importancia del amontonamiento podía determinar, en algunos casos, la existencia de un túmulo.

 

Las dimensiones reducidas de monumentos de montaña contrastan con las de monumentos de llanura (Landas, Bearne, etc ...) y parecen en conformidad con el número, sin duda restriñido, de individuos presentes para funerales a estas alturas...

 

 

 

Necrópolis organizadas, jerarquizadas.

Durante el largo período de utilización, desde la Edad de Bronce hasta la Edad de Hierro, se nota la estabilidad de los tres tipos arquitecturales. Independientemente de la época de su construcción, los monumentos de una misma categoría permanecen generalmente agrupados en conjuntos homogéneos. Algunas veces, en una misma necrópolis, se observan monumentos de mismo tipo y otras veces, de tipos diferentes. En este caso, al interior de la necrópolis, se conjuntan los monumentos por tipos.

 

En el caso de las necrópolis homogéneas, se estudiaron Errozate con sus 5 baratze y Millagate con sus 5 baratze-tumularios. La edad de los monumentos de estos conjuntos oscila entre la Edad de Bronce y la Segunda Edad de Hierro.

Los dos agrupamientos de Zaho particularmente visibles constituyen un ejemplo de necrópolis heterogénea; uno está formado de cinco túmulos y el otro de tres baratze-tumularios. También, evocaremos Apatesaro con sus tres baratze y sus cinco túmulos datados entre el Bronce Medio y la Segunda Edad de Hierro. Okabe queda la necrópolis heterogénea más espectacular y demostrativa, con más de treinta monumentos repartidos en conjuntos bien individualizados, representando cada tipo.

 

A pesar de la ausencia de ajuar, la elección del sitio y de la arquitectura de estas necrópolis expresan una cierta jerarquía social. La necrópolis de Apatesaro ilustra muy bien esta característica. Los monumentos más cuidadosamente elaborados se hallan en la línea de cresta, con una vista privilegiada sobre el horizonte (aunque agrupados por afinidades arquitecturales) : se trata de los baratze 1, 1bis, 2 y de los túmulos 3 y 4 . En cambio, los túmulos 5, 6 y 7 situados más abajo, alejados de la pista de trashumancia, privados así de panorama, además de arquitecturas muy descuidada, parecen dejados aparte. Esas diferencias muy ostensibles en los modalidades de construcción de los monumentos sugieren una clasificación entre los difuntos, pues existía una jerarquía social.

 

 

 

ORIGEN DE ESTOS CÍRCULOS.

 

La permanencia durante siglos y el reparto de estos monumentos en altitud, accesibles por temporadas, cuando no hay nieve, evocan una población de pastores medio-nómadas. Para ellos, en el Suroeste de Francia, desde la Edad de Bronce, el rebaño tiene una importancia preponderante.

 

Según los autores antiguos, los Tarbelles ocupaban el actual País Vasco Norte y los Vascones predominaban en el Sur. J.P.Mohen define las poblaciones de la Edad de Hierro en el sur de la Garona como : "... pastores guerreros que defienden sus rebaños porque éstos representan la riqueza más considerable que se pueda acumular entonces". (Mohen J.P., 1980).

 

Podemos observar que los dos únicos objetos de hierro descubiertos en los monumentos del País Vasco Norte fueron una punta de lanza y una hoja de cuchillo pegado a un venablo (baratze Errozate 2). Es interesante recordar que en Euskara, "abere" significa ganado y "aberats" el rico (él que posee ganados). Strabon y Diodore de Sicilia ya señalaban los inmensos ganados que poblaban los pastos pirenáicos.

 

 

La cría exigía una vida itinerante. Aún en el siglo pasado, en otoño, los rebaños abandonaban las tierras veraniegas de montaña para replegarse en el “piamonte”, sin duda en las Landas y la región de Arcachon. Lo atestiguarían las numerosas necrópolis repartidas a lo largo de estos ejes de trashumancia (Arambourou R.,1977) y "los camis saliès", las vías de la sal, sal indispensable para los hombres y los rebaños. Si estas “idas y vueltas” regulares, entre monte y llanura, han marcado el suelo de sus huellas, no han que imaginar a estas poblaciones en perpetuo desplazamiento. Como lo subrayan Mohen y Arambourou, este modo de vida no es concebible sin una entidad agrícola y sedentaria incluyendo artesanos, aunque éstos puedan también ser itinerantes como se supone para algunos herreros o broncistas. "Estas sociedades pastorales y sobretodo las de los Pirineos conocen una metalurgía dinámica y novadora ..." (Mohen). Teniendo en cuenta la riqueza minera de nuestras montañas, es muy probable que los pastores podían revelarse también excelentes prospectores.....Entonces, el desarrollo de la metalurgía así como la creación de nuevos pastos se vuelven responsables en gran parte del desmonte de nuestros bosques. Los lugares de anclaje de estas poblaciones son mal conocidos en el País Vasco Norte, excepto los numerosos campos o "Gastelus" estudiados por el General.Gaudeul F. (Gaudeul F.,1989). Sin embargo, éstos parecen ser más zonas de repliegue temporario en caso de inseguridad que viviendas permanentes. En el País Vasco Sur, a estos campos (o "Castros") se añaden restos de viviendas urbanas de llanura, como en Cortès de Navarra (Navarra) y La Hoya (Araba), que poseen necrópolis de incineración, diferentes de las de montaña : incineración en campos de urnas en Cortès y en pequeñas cistas en La Hoya . En nuestras montañas, se hallan montones de tierra erigidos cerca de parajes con agua, en terreno declive, siendo de entre 12 y 18 m de diámetro y de entre 1 y 2 m de altura. Los denominamos "montículos de habitaciones" y pensamos que podrían representar los vestigios de basamentos para albergues provisionales (adobes, pieles...), edificados por los pastores de los veranaderos. Ninguna excavación completa se realizó, pero hallazgos fortuitos (raspadores en sílex, cristales de roca, dientes humanos) dan alguna credibilidad a esta hipótesis.

 

 

- Esta Sociedad integrada por agropastores, artesanos y comerciantes se está jerarquizando : posee sus guerreros y sus religiosos, bajo la autoridad de una muy probable clase dirigente, como lo sugieren los estudios de A. Llanos (Llanos A.,1990) en la Hoya. También, se observa esta jerarquía en nuestras necrópolis de montaña.

 

 

Con la mezcla de los hombres y de las ideas, tanto al norte como al sur de la cordillera, podemos preguntarnos si la trashumancia estacional no contribuyó en homogeneizar culturalmente, antropológicamente y lingüísticamente esta poblacíon (a pesar de la introduccíon de elementos extrangeros durante el segundo milenio y a lo largo de todo el primer milenio antes de J.C.).

 

En efecto, desde un punto de vista antropológico, estamos de acuerdo para subrayar “la homogeneidad notable de la poblacíon desde el Neolítico” ( R. Ricquet 1981 ) manteniéndose en la Edad de Bronce. En la Edad de Hierro, las intrusiones de elementos venidos de Centroeuropa harán sentir sus consecuencias más en las llanuras que sobre los relieves ( C. de la Rua, 1992)

 

 

Aquí, no nos extenderemos sobre el particularismo serológico, bien conocido de las poblaciones vascas actuales, donde el núcleo vascobearnes aparece como el vestigio de una antigua población que ha resistido a estas influencias, lo mejor posible.

 

 

Tampoco trataremos de la antigüedad del Euskara que no depiende de ningún sistema lingüístico conocido. Sin embargo, mencionemos que la etimología del vocabulario pastoral no tiene ninguna relación con los idiomas indoeuropeos y parece preceder, de varios siglos, el vocabulario agrícola donde predominan las palabras de origen romana.

 

 

No es extraño comprobar que la antigua toponimia vasca se ha precisamente conservado en esta probable área de migración de la trashumancia protohistórica. Desde el Atlántico al Mediterráneo y del Ebro al Garona, lo recuerdan humildes nombres de arroyos, de rocas, de modelado del relieve como "Valle de Aran", ¡Aran queriendo precisamente decir "valle" en vascuence! También, aparece esta toponimia en numerosos nombres de lugares llevando desinencias preindoeuropeas que se terminan por "os", "osse", "ous", "ost" u "oz" : estudios de J.Seguy (Seguy J.,1951) y de Rohlfs (Rohlfs G.,1952), tal Andernos, Biscarosse, Urdos, Bedous, Bosost, etc ....Bien repartidas en Aquitania y en Ariège, es en el País Vasco donde estas desinencias son más numerosas. Las fronteras de esta zona corresponden, aproximadamente, a la curba isogénica del grupo sanguíneo O que iguala o pasa el 0,70. Al sur de la cordillera, los sufijos "Ues" y "Ueste" se relacionan con la misma categoría de idiomas vascuences de la protohistoria. En las montañas del País Vasco Norte, encontramos toponimias que paracen ser vinculadas con el contenido arqueológico del lugar, aunque los monumentos a los cuales se refieren son difíciles de distinguir incluso para un ojo ejercitado. Citemos "Ilharreko lepoa" (el puerto de las piedras de los muertos), "Ilharreko ordoki" (la pequeña llanura de piedras de los muertos) ; "Ilhasteria" evocador "del lugar de la muerte rápida" (¿rayo?). En todos estos lugares, los monumentos, de dimensiones muy modestas, estaban desconocidos y olvidados de todos, desde hace mucho tiempo. ¿ No podrían ser contemporáneas de su edificación estas toponimias ?

 

 

Es posible que el término baratze .con el cual los pastores designan, aún, los círculos de piedras proceda, él también, de estos tiempos remotos. Lo sugiere su doble connotacíon de muralla y de lugar funerario.

 

 

¿ Fueron los baratze, una creación original del lugar ?

 

¿ Están limitados a la cordillera los baratze?

 

Los círculos concernidos.

 

 

- El círculo Sohandi 5 medía 4 m de diámetro. Estaba rodeado de 8 toscos bloques de pudinga, simplemente colocados en un suelo previamente decapado; en el centro había una sola piedra. Tres cascos de cerámica tosca, insuficientemente cocida, fueron datados gracias a la termoluminisencia : (Bx 475-TL) : 800 +/- 210 BP, sea 1150 +/- 210 después de J.C. No había ni carbones de leña ni ajuar.

 

 

- El círculo Sohandi 2 (Blot J.,1989,c) teniá un diámetro de 7 m, él también de hechura muy descuidada. El cículo de gordos bloques de pudinga rodeaba una estructura central muy primitiva sin carbones de leña. Tres objetos de hierro fueron recogidos a la base de los bloques de la corona periférica : una armadura de punta de lanza o de asta de balista de 165mm de largo y de sección cuadrada, cuyo tipo fue utilizado desde el siglo X hasta el Renacimiento, una segunda armadura de 110 mm de largo, de sección triangular (punta de venablo, de lanza o de ballesta) de un tipo conocido en los siglos XIII y XIV , un fragmento de herradura comportando 3 agujeros de claveteo, uno con una cabeza de clavo, cuyo tipo no puede ser ni protohistórico ni antiguo (Coquerel R.), pero no totalmente incompatible con los períodos de utilización que acabamos de evocar.

 

 

- El círculo Sohandi 6, de 3,5 m de diámetro y de semejante hechura que el n° 5, presentaba en su centro una piedra en la cual reposaba, a 14 cm bajo la surperficie, una hoja de guadaña. Para J.P. Mohen, se parece mucho a la que fue encontrada en un nivel Teno III de Fort Harrouard ; pero ese tipo ha seguido siendo utilizado en la época galorromana y en la Edad Media (Guadagnin R. y Duval A.).

 

 

- El círculo Sohandi 4, de 6 m de diámetro, él también rodeado de toscos bloques de pudinga, circunscribía un área repleta de materia, en una sola base realizando como una especie de pavimento central. Entre los bloques de la corona fueron encontrados algunos cascos de vasija de barro amarillo y verde, vidriada, de pasta fina, beige.

 

 

 

Los demas monumentos.

 

 

Si los dos últimos círculos descritos están difícilmente relacionados con una época precisa, existe un contexto arqueológico que, en el País Vasco, da que pensar que los dos primeros no son probablemente los únicos sobrevivientes del rito de incineración en período histórico.

 

 

- El túmulo de Biskartxu (Blot J.,1977,b) : pedregoso, poco visible, de 12 m de diámetro, tenía una pequeña cista central, deslindada toscamente por algunos bloques conteniendo fragmentos de carbones de leña estimados. Este monumento data de (Gif. 4183) : 1100 +/-90, sea 714 a 1113 después de J.C.

 

 

- El túmulo de Ahiga (Blot J., 1981, b) se presentaba como un montículo de 24 m de diámetro, sin ninguna estructura interior visible. Al centro, al nivel del suelo, a 0,80 m de profundidad, hallamos un depósito de carbones de leña homogéneo y compacto que encerraba una moneda de bronce "Antoninianus toscamente imitada, probablemente de la segunda mitad del siglo III después de J.C." (J.L.Tobie). La estimación de la edad de los carbones de leña que rodeaban esta pieza es : (Gif. 5022) : 1000 +/-80 sea 869 a 1205 después de J.C. La contradicción entre las fechas propuestas para la moneda y los carbones, solo es aparente. Con J.L.Tobie y Marc Gauthier, recordemos que lo esencial de la economía en el área vasca, entre el siglo V y a principios del siglo XI, queda basado en el trueque. Las antiguas acuñaciones romanas, de oro o de plata, podían ser consideradas como valores que atesorar. Al contrario, nada se oponía a que las monedas de bronce pudieran ser utilizadas en concepto ritual, como es el caso, uno o dos siglos después de Roncesvalles...

 

 

 

Durante nuestras excavaciones, nunca fue encontrada traza de nueva utilización de estos monumentos. Si los monumentos considerados como erigidos en período histórico no erán mas que nuevas utilizaciones de construcciones más antiguas, podemos preguntarnos por qué se aplicaba esa práctica a estructuras descuidadas, a menudo discretas, cuando existían monumentos bien visibles y bien "tentadores" en las necrópolis de Zaho, Millagate u Okabe ?. Sin embargo, existe un ejemplo de nueva utilización que comprueba la continuación del rito de incineración en plena Edad Media.

 

 

 

Se trata del túmulo de inhumación de Urdanarre 1 (Blot J.,1993,b). Al fondo del arcón, largo de 2 m, ancho de 1 m y profundo de 0,60 m, se halló osamenta (no calcinada), restos de una inhumación datada con el C14 : (Gif. 9144) : 2990 +/-50, sea 1383, 1067 antes de J. C. . Al lado de éstos, yacía un vaso carenado bicónico, polipodio aquitanio (Bronce antiguo - Bronce medio). Unos siglos después, quitaron la losa de cubierta del arcón central y construyeron, en su parte alta, una pequeña cista formada de 7 piedras al interior de la cual, depositaron un puñado de osamenta humana calcinada y de carbones ; todo había sido, después, cubierto. La datación obtenida para esa incineración es (Gif. 9030) : 520+/-60 sea 1301, 1471 después de J.C.

 

 

 

 

El contexto histórico.

 

Esta persistencia de la incineración en baratze, en túmulo o por nueva utilización de un antiguo monumento no está en contradicción con lo que hemos visto de la antigüedad y de la permanencia del grupo étnico, de sus costumbres, de su idioma, ni con lo que sabemos de la Historia y en particular, de la cristianización en el País Vasco. En efecto, ésta parece haber sido muy tardía y los autores insisten en la persistencia del paganismo, particularmente en la parte montañosa.

 

Los Romanos fueron tolerantes; traían consigo sus dioses, pero nada imponían a los autóctonos. La romanización fue superficial como lo escribe J.L.Tobie (Tobie J.L.,1981) : "En este islote del actual País Vasco Norte, ya poco romanizado y muy temprano abandonado al contrario de la parte hispánica del dominio protovasco, fue donde se refugiaron el idioma y la cultura primitiva, antes de ganar terreno, aprovechando los tiempos alterados de la Alta Edad Media".

 

Los Vascos formaban un conjunto confuso de tribus más o menos independientes, hablando cada una su dialecto, heredado de un idioma común muy alejado del griego o del latín de los misioneros. La expansión muy progresiva del cristianismo se hizo a partir de las pequeñas comunidades cristianas de las ciudades y se difundió a lo largo de las grandes vías de comunicación ; pero, la cristianización del País Vasco fue tardía y precaria durante mucho tiempo y aquí también, el "Saltus Vasconum", el País Vasco montañoso y poblado de árboles se distingue del resto.

 

Para E. Goyheneche (Goyheneche E.,1979): "no faltan imprecaciones sobre el paganismo y el salvajismo de los Vascos : en 1120, un obispo de Portugal se viste de paisano para atravesar Gipuzkoa y Vizcaya ; en 1140, Aymeric Picaud considera a los Vascos como recién cristianizados - y al fin y al cabo de modo insuficiente - ".

 

 

Notaremos, en fin, que Bayona no parece recibir obispado antes del siglo XI y que, como lo dice aún E. Goyheneche : "La abadía benedictina de Sorde, las abadías de Prémontrés de Arthous, de Divielle, de Lahonce, de Urdax, de Sauvelade, no datan, a pesar de las leyendas, más que del siglo XI, quizás del siglo XII para las demás (...). Es por otra parte significativo que obispados y abadías estén situados al margen del País Vasco Norte actual. Sólo, desde esta época (siglo XII), la organización eclesiástica se implanta realmente".

 

 

 

 

CONCLUSIÓN

 

 

Los círculos de piedras o baratze, que son uno de los aspectos más espectaculares de las necrópolis protohistóricas de la montaña vasca, presentan características generales originales : una corona de piedras hincadas, bien visible,con un diámetro medio de entre 4 y 7m, a veces, rodeando un montículo, (el "baratze tumulario") y, frecuentemente, con una estructura central.

 

 

Prácticamente, estos monumentos, construídos en altitud, están privados de ajuar y los depósitos de osamenta calcinada son excepcionales ; sólo, los carbones de leña, en pequeñas cantidades, son casi constantes pero dispuestos de manera muy variable.

 

La pobreza de estos círculos contrasta con su arquitectura a menudo muy cuidada, haciendo de estos monumentos esencialmente simbólicos, cenotafios más que sepulturas.

Su presencia, casi exclusiva en montaña, los diferencia de los túmulos contemporáneos, de los cuales encontramos varios ejemplares en montaña pero también en el “piamonte” pirineo.

Sin embargo, la arquitectura de los túmulos de montaña lleva, ella también, la marca bien particular de todos estos monumentos de altitud : moderación de las dimensiones, pobreza o ausencia de ajuar y de depósitos de osamenta calcinada.

 

 

Los baratze del País Vasco, edificados desde el Bronce Medio hasta el fin de la Segunda Edad de Hierro, parecen ser el reflejo de fenómenos de aculturación complejos, por etnias locales con fuertes tradiciones, pero de poder creador dinámico y original.

Están vinculados con ocupaciones pastorales cuyos itinerarios, áreas de reparto en montaña y estabilidad en el tiempo abrazan.

Quizás, ésto podría explicar su parecido con los demas círculos de la cordillera, las diferencias pudiendo relevar del contexto geográfico y / o cultural, propio a cada región.

 

Muchas de las preguntas quedan sin embargo aún planteadas :

 

 

- ¿ Por qué estos círculos parecen haber sido exclusivamente construidos en montaña? El argumento de la ausencia de prospección o de las destrucciones en llanura, aunque pueda ser a veces verdadero, no parece poder explicarlo todo. Es posible que estos grupos de pastores regresados en otoño a las llanuras é incluidos en la masa de sus contemporáneos, perdieran, de cierta manera, su "libertad de expresión", sometidos a las coacciones de otro medio socio-cultural : allí, se praticaba también el rito de incineración, pero según modalidades diferentes de las de altitud, en particular bajo túmulos. Pero, en cambio, los contactos que debían existir entre transhumantes y habitantes de las llanuras podrían, quizas, en ciertos casos, explicar la presencia en montaña de túmulos entre los círculos de piedras.

 

 

Terminaremos recordando que si probablemente la montaña del actual País Vasco ha podido jugar, durante la protohistoria,la funcción de un auténtico crisol novador del cual el baratze podría representar una de las expresiones más originales, también fue un verdadero conservatorio hasta los tiempos históricos, para los hombres, su idioma y sus ritos funerarios.

En el estado actual de nuestros conocimientos, parece ser que los baratze (y baratze-tumularios) tengan un área de difusión bastante reducida.

 

1 En los Pirineos occidentales.

 

En el País Vasco, ya hemos estudiado la situacíon referente al norte de la cordillera. Al Sur, se observa una densidad importante de baratze en el norte de Navarra y el noreste de Gipuzkoa. Unos muy escasos ejemplares se hallan en las demás provincias. Esta importante densidad es notable al nivel del eje principal de la cordillera y contrasta con la ausencia casi total que se puede notar en el resto del País.

 

 

Aspe - Cauterets. Más al este, hemos efectuado la prospección de los valles de Aspe (Blot J.,1979,c) y de Cauterets (Blot J.,1985,a) que presentan monumentos similares a los del País Vasco (26 círculos en Aspe, 11 en valle de Cauterets) pero de los cuales ninguno ha sido excavado. En valle de Ossau, las prospecciones de G.Laplace y más recientemente de G.Marsan y Cl.Blanc muestran una cantidad importante de círculos de piedras - Citemos los 24 monumentos de Houndas, los 16 de Couraus de Accous, de los cuales 4 fueron excavados (Dumontier P.,1982) o los 12 círculos de piedras del Col Long de Magnabaigt (Blanc C.,1983).

 

 

Ossau. Se excavaron dos círculos más (Blanc C.,1987,b ; Dorot T.,1989) y los autores obtuvieron resultados comparables con los del País Vasco, en cuanto a la pobreza o la ausencia de los depósitos. Tres dataciones confirman la horquilla cronológica ya observada en el País Vasco : círculo del Lago de Roumassot : (Ly 4690) 3280 +/- 110 BP sea 1680, 1385 antes de J. C. ; esta datación lo situa como el monumento más antiguo de esta categoría. Círculo n° 10 de los Couraüs de Accous : (Ny 770) : 2345 +/- 70 BP sea 770, 180 antes de J.C. y el círculo de Bious Oumette (Ly 3890) : 2190 +/- 90 BP, sea 415, antes de J.C.

 

 

 

2 En los Pirineos centrales

 

Muy relacionado con esta región, con su obra de prospección y de excavación, A.Muller mejoró nuestros conocimientos en este sector (Muller A.,1980).

 

 

En el Luchonnais, a 1800 m de altitud, en el siglo pasado, el sitio de Baren reveló numerosas coronas de piedras más o menos deterioradas. La necrópolis de Bordes-de-Rivière que consta unos treinta círculos fue excavada por J.Sacaze (Sacaze J.,1880). Recogió urnas con cenizas y osamenta quemada. Citemos, también, los sitios de Campsaure, de Mont-Né, de Genost.

La montaña de Espiaud poseía también numerosos grupos de murallas circulares. En 1878, Piette y Sacaze exploraron los círculos del Mail de Soupène y de Castéra; parece ser sistemática la presencia de un arcón central.

El sitio muy importante de Garin cuenta tres necrópolis : la de la Moraine, con unas treinta sepulturas, la necrópolis del Pas-de-Peyre (Ramée A.,1875) formada por 17 círculos con coronas simples o dobles y la necrópolis de Arihouat (Arihouat 1 : 750 a 600 antes de J. C. y Arihouat 2 : 650 a 500 antes de J. C) cuya excavación reciente por A.Muller (1985) permitió bien conocer los 123 círculos.

 

En Ariège, anotaremos los 18 círculos de piedras de Ayer (Cau-Durban.,1887) y los dos círculos de Cagire y de Saint Barthélémy (Muller A.,1980).

 

 

En España, en el Valle de Aran, A.Muller señala unos treinta círculos en el “Trou du Toro” y la necrópolis del Plan-de-Beret (Gourdon M.,1878) con unos veinte círculos.

 

Por fin, en Aragon, indicaremos el valle de Garrinza, al norte del valle de Hecho, (Ruperez T.A.,1976) también muy rico en círculos de piedras.

 

 

 

3 En los Pirineos orientales.

 

Hay que trasladarse hasta el extremo este de los Pirineos orientales para contemplar la importante necrópolis de Villars (Espolla, España), cerca de los Montes Albères, al sur de Banyuls. Cada depósito funerario estaba rodeado por un círculo de 2 m de diámetro formado con piedras altas de entre 1 m y 1,5 m.

 

 

 

4 En el “Piamonte” Pirenáico.

 

En cuanto al “piamonte” pirenáico francés, no podemos considerar en la categoría de los baratze, los círculos de pequeños cantos rodados enterrados en el amontonamiento de los numerosos túmulos erigidos durante los dos últimos milenios antes de J. C. (Mohen J.P., 1976). Estas estructuras se encuentran sobre la meseta de Lannemezan (Vié R.,1987,a), de Ger (Vié R.,1987,b), en las Landas (Aramburu R.,1987) o en túmulos de la región de Arcachon o de Bazadais (Giraud J.P.,1992). Estas arquitecturas, enterradas debajo de túmulos, hacen recordar mucho las que encontró J.P.Millotte en los túmulos de Chaveria 1 y 14 (Millotte J.P.,1972).

 

En las llanuras del Garona, ciertas necrópolis de incineración poseen sin embargo círculos de piedras actualmente enterrados. Aunque se parecen a campos de urnas, se aparentan a los baratze en cuanto al aspecto exterior, aspecto que la agricultura pudo modificar en algunos casos.

Los ejemplos más notables son las necrópolis de Lesparre y Ribérotes (Lot y Garona), (Marcadal Y., y Beynex A.,1992,a), la de La Gravière en Fauillet (Lot y Garona) (Marcadal Y. y Beynex A,1992,b) e incluso la necrópolis de Tap en Nègrepelisse (Tarn y Garona) (Ladier E.,1992).

 

En cambio, en el “piamonte” pirenáico catalán, en la confluencia del Segre y del Ebro, se hallan necrópolis bastante similares a las de nuestras montañas. Los monumentos poseen un depósito central en fosa. A veces, la urna está encerrada en una especíe de arcón y coronas de piedras, siempre visibles, hincadas en el suelo, rodean el depósito.

 

Citemos la necrópolis de Almanera (en Agramunt, provincia de Lerida) con sus 8 círculos (Maluquer J.,1973) cuyo ajuar sugiere una utilización anterior a 600 años antes de J.C., la necrópolis de Colomina (en Gerp, provincia de Lerida) - (Diez Coronel y Montull L.,1964) en la que se despejaron 34 sepulturas repartidas entre el siglo 9 y el siglo 4 antes de J.C. y la necrópolis de Seros (en Lérida)-(Diez Coronel y Montull L.,1962) que data aproximadamante de 800 años antes de J.C., totalmente parecida a las anteriores, donde se descubrieron 300 sepulturas. Por fin, citemos las necrópolis de Pedrera, Torre, Filella y Mola.

En las similitudes de estas necrópolis con las de la cordillera, los autores coinciden en ver el testimonio de influencias llegadas del sur de Francia, particularmente por el valle del rio Segre.

 

 

 

5 Recorrido de trashumancia y sepultura.

 

 

En el mismo mapa, ha parecido interesante sobreponer los principales sitios de círculos de la región pirenáica (incluyendo los “piamontes” norte y sur), el área de los túmulos de incineración al sur del Garona (según Mohen J.P.,1980) y los antiguos recorridos de trashumancia según los estudios de Bladé J.F. (1874), Lefebvre Th. (1928), Cavaillès H. (1931) y Barandiarán J.M. (1953).

 

 

Resulta claro que la trashumancia con largas distancias se averigua en período histórico. Sin embargo, logró probablemente una extensión importante en la Edad de Hierro. También al parecer, el trazado de estas vías ha cambiado poco a lo largo los siglos.

De esta manera, suponemos tener una idea de los desplazamientos de los rebaños durante el último milenio. Parece que podamos notar una correspondencia entre el área de trashumancia y el reparto de los túmulos de incineración, al sur del Garona. Para los círculos en los alrededores de Lérida, se observa lo mismo.

Los círculos de piedras tienen un reparto muy desigual en el área pirenáica. Sin embargo, el País Vasco resulta como la región privilegiada de esta manifestación cultural, tanto por la cantidad de sus monumentos (877 en total), su antigüedad, su originalidad como por el extenso del área concernida.

 

 

Además, parece haber sido el foco de una superviviencia de esta práctica hasta un período adelantado de la Historia.

 

 

¿ FUERON CONSTRUIDOS LOS BARATZE EN PERÍODO HISTÓRICO ?

 

 

Tuvimos que excavar 4 de los 6 círculos de piedras de la necrópolis de Sohandi. Todos estos monumentos tenían, en común, un grandísimo descuidado de la arquitectura y la ausencia total de carbones de leña (Blot J.,1985,b). Sin embargo, en el ajuar, unas dataciones y un contexto arqueológico contemporáneo (parece ser) de estos círculos sugieren que podríamos eventualmente considerarlos como baratze construidos en período histórico.

 

 

 

.

Desde el cuarto milenio, se practicaba inhumación en dolmenes o en túmulos. A lo largo del tercero es cuando aparece la incineración en Europa occidental, práctica que va a coexistir durante varios siglos con la anterior.

Este nuevo rito ( originario del Danubio Medio y mucho tiempo vinculado con el "pueblo de los campos de urnas" de la Edad de Bronce) ha sido ampliamente prácticado por las poblaciones dichas "celticas" o "celtizadas" del último milenio. Sin embargo, la aparición casi simultánea de la incineración en diferentes puntos de Europa occidental no responde bien a ese modelo "difusionista". Hoy en día, se privilegian las nociones de aculturización, de evolución de las poblaciones en el mismo sitio , "el autoctonismo" sustituyendo al “difusionismo”. Aunque se pudieran adoptar los usos procedientes de fuera, es posible que las poblaciones de nuestras regiones tuvieron la idea de incinerar, ellas también. El primer tipo de monumento utilizado para la incineración en montaña parece haber sido el túmulo, como lo sugiere el túmulo Irau 4, erigido en pleno Calcolítico o el túmulo T1 de Pomp en Bearne (Blanc Cl.,1987,a) que contenía los restos de dos esqueletos humanos incinerados en la misma época (Ly 3478; 3850 +/- 120 B.P., sea 2775 a 1950 antes de J. C.). Si los túmulos conocieron una extensión casi universal y participaron tanto en las inhumaciones como en las incineraciones, los ejemplos de círculos circunscribiendo sepulturas se hallan por todas partes, en India, Zambia, en el Sahara como en los Andes bolivianos ... y el continente europeo encubre también muchas de esas riquezas. Citaremos el sitio de Messara, en Creta, con unos veinte círculos, del Minoen Medio ; Italia con los tres sitios de Monsorino, Somma, y Vergiate ; la Península Ibérica, con los círculos pequeños de Alentejo en Portugal que datan del Calcolítico. Más al norte, a partir de la Edad de Bronce Antiguo,se hallan círculos de piedras en Dinamarca y son comunes en Escandinavia hasta la Edad de Hierro. Son señalados por autores en Alemania y en Checoslovaquia (Edad de Bronce Medio/Reciente). Con más de 900 círculos, las Islas Británicas llaman la atención (Burl A.,1976). Los mayores y más antiguos monumentos británicos datan de mediados del tercer milenio antes de J.C. Pero, para Burl A. parece ser que no sea más que a mediados del segundo milenio antes de J.C., cuando círculos de piedras (de dimensiones modestas) y sepulturas se combinan para formar, por ejemplo, los "cairn-circles" de las costas oeste de Gran-Bretaña. (Esto nos acerca mucho a la época de la construcción de Meatse 8).

 

En semejante contexto, si se puede relacionar la aparición de los baratze en el País Vasco con influencias exteriores, no se debe excluír, como para el rito de incineración, una posible genesis local para esta nueva modalidad funeraria.

 

Parece ser posible que el concepto "corona de piedras" se pudo destacar del túmulo dolménico. Algunas veces, en las montañas vascas, se observa su cohabitacíon con el baratze: dolmenes de Mokua y de Larria 1 en Lapurdi, Ocora en Navarra , Pozontarri en Gipuzkoa etc ...En otros términos, tal como la hemos definido, la entidad "baratze" pudo nacer y adquirir su autonomía al seno de una población de pastores de montaña teniendo mucho apego a las tradiciones. Pero esta fidelidad no excluye un poder creador original, subrayado por J.P.Mohen en lo que se refiere a las producciones metálicas (espadas con antenas y lengüetas) o cerámicas (adornos de vasos). También, pudieron adaptarse el túmulo dolménico y el círculo de piedras periféricas (su antiguo estilo arquitectural) a las nuevas prácticas funerarias.

 

¿ Fueron edificados por pastores "protovascos" ?

La hipótesis más comúnmente admitida sugiere que son sepulturas de incineración. Sin embargo, teniendo en cuenta la moderación y la escasez de los depósitos de osamenta calcinada, el término de sepultura parece muy discutible. Por cierto, la acidez del suelo hubiera podido "digerir" los restos orgánicos, ya que el pH de los monumentos excavados avecina el valor de 5,2. También, ocurre que las microcondiciones locales intervinieron : los carbones de leña pueden neutralizar la acidez del suelo y proteger los fragmentos huesosos mezclados con ellos (caso del baratze Errozate 2, del baratze-tumulario Millagate 5).Entonces, sorprende la ausencia completa de todo fragmento huesoso en los abundantes carbones de leña del baratze Apatesaro 1, del baratze-tumulario Zaho 2 y en todos los demás monumentos, donde estos importantes depósitos hubiesen producido su efecto protector. Por eso, cabe pensar que no hubo depósitos de osamenta en estos monumentos. Añadiremos que una incineración muy adelantada da un polvillo dificilísimo de recoger y resulta para el arqueólogo como un extracto simbólico de carbones de leña del ustrinum, en fin de ceremonia. Por eso, nos parece totalmente arriesgado denegar la menor finalidad funeraria a los monumentos sin osamenta calcinada visible. La multiplicidad de los actos simbólicos que dejaron marcas en la arquitectura de estas construcciones, contrastando con la escasez o aún la ausencia de restos humanos, nos hizo abandonar el término de "sepultura" para preferirle él de "cenotafio", desde hace mucho tiempo. Este monumento simbólico conmemora el indivíduo sin contener depósito humano. El baratze-tumulario Millagate 4 con su excepcional osamenta completa corresponde a una sepultura. Así, siendo parecido a los demás monumentos, confirma las muy probables finalidades funerarias de éstos.

 

 

LA PRÁCTICA DE LA INCINERACIÓN EN MONTAÑA : ENSAYO

 

 

Ninguna datación ha podido ser efectuada en el círculo de 5 m de diámetro (Blot J.,1991) de Urdanarre S1; no poseía ni estructura central ni depósito. Para el círculo de 17 m de diámetro de Jatsagune (Blot J.,1979, b), ninguna datación fue posible. Sin embargo, un fragmento de perla fue encontrado en la base de un bloque de su corona de piedras. Esta perla se parece mucho a los productos de Stradonitz, en Bohemia, aunque no se pueda excluír (J.Roussot-Larroque) una fabricación más cercana a nuestra región. Se le atribuye una fecha: entre 450 y el fin de la Independencia. Teniendo en cuenta la situación en un cruce de pistas pastorales, de este gran círculo de piedras de tamaño superior a los demás baratze, podemos presumir su función de lugar de reunión.

 

Después de su excavación, el círculo de Gaztalamendi en Araba (Vegas Aramburu J.I., 1981) no pudo ser relacionado con la categoría de los baratze. El autor emite la hipótesis que podría tener una relación ritual (?) con un dolmen situado a una treintena de metros. Otras interpretaciones tocando a los "círculos vacíos" fueron propuestas : marcas de propriedad delimitando zonas de pastos, señales astronómicas o lugares de culto en relación con una religión astral...

 

 

 

 

Que se trate de círculos con estructura central, depósitos, etc ... o “vacíos”, la hipótesis de un basamento de hábitat nos parece poco justificable. Por lo que se refiere a los vestigios de hogares domésticos, las estructuras descritas son muy diferentes. Además, en el caso de los círculos “vacíos”, sorprende la ausencia de estos vestigios y de ajuar, en sitios tan frecuentados como lo son lugares habitados.

 

 

Ninguno de los túmulos excavados pertenece a la categoría de los monumentos "vacíos". Sólo, un gran túmulo (Blot J.,1981,a) hace excepción : tiene casi 3m de altura, su diámetro mide 13,5m y dos monólitos muy grandes, elementos de la corona de piedras, se destacan al sureste y al noroeste. La excavación determinó que era un cerro natural, arreglado para darle el aspecto de un montículo de formas regulares. Su centro estaba ocupado por un filón rocoso del sitio, cubierto de tierra sin ningún depósito, ni ajuar. El eje noroeste - sureste materializado por los dos monolitos indica la torre de Urkulu. Erigida a unos 3 km del túmulo, dominando la carretera de Pamploma, se considera esta torre como un trofeo romano (Tobie J.L.,1976). Entonces, ¿ por qué este túmulo no hubiera podido desempeñar el papel de verdadero poste indicador ?, ¿ no sería un mojón miliar anepigráfico construído en el propio estilo arquitectural de los autóctonos, dada la orden romana ?.

 

 

 

Aunque el porqué nos escape, la elección de los sitios obedeció a ciertos criterios. Se tratan de pastos situados en las alturas, cercanos a una o varias pistas pastorales, en zonas desempeñadas y que gozan generalmente de un panorama grandioso. Estos monumentos estaban destinados a ser vistos, pero muy probablemente, intervinieron criterios de estética .

 

Sin embargo, podemos observar :

 

- Frecuentemente, los sitios eligidos están o estaban cercanos a parajes con agua.

 

- Expuestos a las intemperies, estos lugares presentan malísimas condiciones de habitabilidad : verosímilmente, esta inhospitalidad del sitio eligido resulta de criterios rituales, espirituales o religiosos. Más allá de la simple elección de un lugar, estos usos han prevalido.

 

 

Casi siempre, erigidos en un terreno horizontal (o en muy ligera pendiente), estos monumentos se situan en lugares determinados del relieve : los baratze se distribuyen preferidamente por los puertos, les líneas de cresta y, a un grado menor, en las terrazas a flanco de montanã. Los baratze-tumularios tienen semejante reparto . Aunque se reparten como los precedentes, los túmulos predominan en las líneas de cresta.

El reparto de los monumentos de incineración sobre el relieve no es casualidad. Resulta diferente del reparto de los dolmenes edificados sobre las terrazas a flanco de montaña, en baja o media altitud.

 

Desde siglos, las destrucciones ocasionadas, por la "puesta en valor" de las bajas tierras (agricultura, urbanización, red caminera) pueden explicar la escasez de todos estos monumentos ,en “el piamonte”. Sin embargo, se comprueba que, si encontramos túmulos en baja altitud, en territorios aún preservados de toda actividad humana destructiva, nunca se hallaron baratze.

 

 

 

ENSAYO DE INTERPRETACIÓN

 

A pesar de algunas diferencias de forma exterior o de detalles internos, los múltiples puntos comunes entre todos estos monumentos permiten considerarlos legítimamente, como variantes salidas de una misma base conceptiva. Entonces, ha parecido artificial separarlos en el estudio de su posible significación.

 

Basándose en la existencia de una estructura central y en la presencia de depósitos de carbones de leña y de ajuar, podemos distinguir dos casos : los monumentos más o menos provistos y los demás, vacíos.

 

 

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